Tenemos que tener en cuenta que un perro no es un capricho, es una responsabilidad. Un ser vivo que siente y padece y que va a estar con nosotros muchísimos años, como un miembro más de la familia.

 

 Elegir un perro que se adapte a nuestra situación económica. Debemos saber que un perro necesita comida diaria, aseo, necesita ir al veterinario, etc.

 

Tener en cuenta nuestro espacio en casa, un perro pequeño puede adaptarse perfectamente a un espacio pequeño, pero un perro grande necesita un espacio considerable para poder moverse con facilidad, ya que tiene un nivel de energía mayor y también necesitará paseos diarios.

 

 Tener presente nuestro nivel de energía a la hora de adoptar a un nuevo amigo. Nuestro estilo de vida tiene que adaptarse a sus necesidades, por lo tanto no debemos adquirir un perro de energía elevada si llevamos un estilo de vida sedentario, ya que el perro acabará volviéndose loco y frustrándose porque no se sacian sus necesidades diarias.

 

 También hay que tener en cuenta que no obtenemos un perro de raza por discriminación a los mestizos. Un perro es un perro, sea de la raza que sea y ambos pueden darte todo el amor, cariño y lealtad del mundo. Por lo tanto estos aspectos sirven tanto para perros de raza como para perros mestizos.

 

 

Una vez tenidos en cuenta todos estos aspectos, ya estamos preparados para disfrutar de la compañía y lealtad de un perro.