La rabia es una enfermedad mortal que puede afectar al ser humano. Por eso en todos los países se toman medidas para prevenirla. Presente en todos los continentes, esta terrible enfermedad está causada por un virus de la familia RHABDOVIRIDAE.

A pesar de que todos los mamíferos pueden ser infectados con este virus, los perros son los transmisores principales de esta enfermedad en todo el mundo. Australia, las Islas Británicas y la Antártica son los únicos lugares en donde el virus no existe.

 

 

¿Cómo se transmite?

De la manera más sencilla y fácil. Con la saliva de un perro contagiado, es suficiente. Se cree que la mordida es la única forma de su contagio, pero no. Hay documentación en la que se demuestra que el virus fue transmitido en partículas de aerosol flotando en el aire. Pero no nos alarmemos, son casos muy extraños y sólo se han dado en cuevas donde habitan muchos murciélagos infectados.

Como bien indicábamos en la introducción, el perro es el mamífero más común para su transmisión, pero cualquier mamífero puede serlo. Curiosidad, los gatos son portadores más frecuentes que los perros. ¿No lo sabías? Los animales silvestres también pueden ser portadores. Los mapaches, murciélagos, zorros….

 

 

Síntomas

Tiene varias fases de incubación. Los síntomas en los perros suelen manifestarse en tres y 8 semanas después del contagio, llegando a pasar hasta 6 meses.

Fases:
Prodómica: presentan conductas Aprehensivas, nerviosismo, ansiedad y aislamiento voluntario del perro. Fiebre. La conducta suele cambiar durante esta fase.


Furiosa: no siempre se da, pero cuando se da, es conocida como Rabia Furiosa. Su principal característica, la irritabilidad e hipersensibilidad a estímulos visuales y auditivos. El perro no duerme y está muy activo casi siempre. Comienzan a morder todo lo que se pone en su camino y con el progreso de la enfermedad se muestran desorientados y pueden llegar a tener convulsiones. Eventualmente mueren. Esta fase dura entre 1 y 7 días.


Paralítica: también conocida como Rabia Muda. No siempre se da. El perro se queda como paralizado de los músculos de la cabeza y cuello. El perro no traga y saliva constantemente. Su mandíbula inferior se paraliza dejando la boca abierta. Se le paraliza el diafragma y el perro muere por insuficiencia respiratoria.

 

 

Diagnóstico

Se analiza tejido nervioso del cerebro del perro, para saber si este tiene rabia o no. Desafortunadamente para realizar este diagnóstico es necesario sacrificar al perro.
Si se diagnostica en estados tempranos, no es necesario sacrificar al perro.

 

 

Prevención y tratamiento
No existe ningún tratamiento para la rabia una vez se han presentado los síntomas, por esto es fundamental, y para no tener que llegar a sacrificar al perro, La Vacuna. Es fundamental y primordial vacunarlos contra la rabia cuando son pequeñitos. Todos los perros deberían vacunarse, pero hay Comunidades Autónomas como la Gallega, en la que esta práctica no es necesaria, a no ser que se salga a otras comunidades donde ya se exige. Existen vacunas que se aplican cada año, otras cada dos años y por último, otras cada tres.

Si una persona es mordida por un perro, debe lavar la herida con abundante agua y jabón y dirigirse a un centro de salud para que le ponga la vacuna adecuada.