Reglas, márgenes y limitaciones

La madre de un perro comienza a entrenar a sus cachorros desde el nacimiento.  En el caso de un perro adulto necesita que , su líder de jauría, vuelva a imponerle reglas, márgenes y limitaciones al igual que lo hacía su madre.

 

Antes de elegir una raza, tenemos que tener en cuenta que debemos elegir una que concuerde con tu estilo de vida. Por ejemplo, si elegimos un perro de las razas más activas, debemos saber que requieren más ejercicio para estar satisfechos física y mentalmente. Pero también debemos tener en cuenta que la raza no destina. Debemos evaluar el nivel de energía de un perro en particular antes de llevarlo a nuestro hogar.

 

También debemos involucrar a toda tu familia en el proceso de incluir a un perro en el hogar. Se debe saber cuales son las responsabilidades de cada uno antes de que llegue a casa.

 

Un líder no proyecta energía emocional o nerviosa, así que nosotros tampoco debemos hacerlo. En su hábitat natural, el líder usa la energía tranquila y firme. Éste impone estas leyes calladamente.

 

El dominio del territorio. Los perros en su hábitat natural se apoderan de su espacio de forma tranquila y envían este mensaje a través de su lenguaje corporal. Si un perro entiende que tú eres el líder, respetará tu espacio.

 

Establecer nuestra posición como el líder de la manada pidiéndole al perro que trabaje. Se debe sacar a pasear antes de darle de comer. No se le debe dar afecto al perro a menos que esté en un estado tranquilo. El ejercicio ayudará al perro a alcanzar ese estado.

 

 

Debemos saber que los perros no ansían regalos caros o una cama, lo que necesitan es que su dueño sea un líder estable que le demuestre amor en la manera que ellos entienden.

 

 

Educación canina

Independientemente de la raza del perro, de si es más o menos inteligente, y de que vaya a ser un perro de compañía o vaya a trabajar, hay unos mínimos que el perro ha de aprender. Cuanto más joven se empiece a enseñarle, mejor.

También debemos saber saber es que no todos los animales son iguales y tienen distinto ritmo de entrenamiento.

 

Antes que nada, necesitamos conocer una herramienta sencilla pero muy importante:

El premio: algo que al animal le guste mucho, como por ejemplo el jamón, el queso o alguna galleta para perros. También se pueden utilizar caricias o algún elemento que le guste al perro.

Cuando el perro realice el ejercicio que queramos, deberá ser premiado con la comida o con el cariño. Entonces poco a poco irá comprendiendo que cuando realiza la acción será recompensado con algo que le gusta. El premio tiene que ser dado justo cuando haga la acción, si se le da minutos después no tendrá eficacia, no sabrá por qué se lo han dado y no repetirá la acción porque no asociará la recomprensa con la acción.

 

 

Acudir a nuestra llamada

Se debe usar siempre la misma palabra como orden, para no confundirle. Es posible que obedezca voluntariamente, en ese caso hay que premiarle para fomentar esa obediencia. Si no obedece se puede usar una cuerda larga y al tiempo que se le dá la orden, se le atrae hasta nosotros, hasta que acabe entendiendo lo que se le pide.

 

 

Hacer que se siente

Con un premio en la mano levantaremos ésta por encima de la cabeza del perro. Normalmente, se sentará automáticamente.

Si no, le podemos ayudar con un leve empujoncito en los cuartos traseros. En cuanto se siente le damos el premio, así lo repetiremos varias veces y cuando ya lo haga siempre que levantemos la mano, es hora de introducir la orden 'siéntate'.

 

 

Hacer que se tumbe

Para este ejercicio podemos partir de la posición sentado o de pie. Con el perro en la posición sentado le enseñaremos un premio y lo bajaremos, despacio, hasta el suelo. En un primer momento premiaremos cualquier aproximación del perro a la postura deseada para que no se canse y siga intentándolo. Repetiremos el ejercicio hasta que se tumbe con tan sólo ver la mano apuntando hacia el suelo, entonces podremos introducir la orden verbal de 'túmbate'.

Otra estrategia, si el perro está de pie, es cerrar el puño con un trozo de comida y ponerlo en el suelo. El can intentará sacarnos el premio de la mano haciendo para ello un montón de cosas, sólo en el momento en el que perro se agache un poco le premiamos.

 

 

Quedarse quieto

Este ejercicio debe practicarse una vez el perro ha aprendido bien
la orden 'siéntate'.

Debemos hacer que el perro se siente y colocarse delante suyo con la palma de la mano extendida. En ese momento, pronunciar la palabra 'quieto'. Premiar de inmediato al perro con una caricia y un trocito de comida.

Repetir el proceso varias veces e incrementar, poco a poco, tanto
el tiempo que el perro debe mantenerse quieto como la distancia
a la persona.

 

 

Hacer sus necesidades en la calle

Cuando veamos que nuestro perro hace sus necesidades donde no debe hay que castigarle inmediatamente. No sirve hacerlo después de que haya pasado un tiempo o, si se ha quedado solo, regañarle cuando volvemos, pues no lo asociará a la falta que ha cometido. 

Cuando lo saquemos a la calle y haga sus necesidades hay que felicitarlo con cariño o con un premio. En el caso que nuestro perro aguante las ganas hasta llegar a casa, debemos utilizar el siguiente truco: lo sacamos a la calle y esperamos unos 15 minutos paseando. Si el perro no tiene intenciones de hacer sus necesidades, volveremos a casa, pero no entraremos. El perro ya estará preparado para nada más entrar hacer de las suyas. Entonces lo engañamos e inmediatamente volveremos a la calle. Ésto no lo esperará, por lo tanto ya no le quedará remedio que hacer sus necesidades fuera. Cuando lo haga, premiarlo.

Hay que tener mucha pasiencia con él, ya que no aprenderá en un día o dos.

 

 

 

 

Adiestramiento canino

Si queremos intentar adiestrar al perro nosotros mismos, el éxito que obtendremos dependerá de nuestra preparación en el tema, de como te compenetres con tu perro, y sobre todo, de hacerlo bien y no cometer errores. Si quieres que tu perro haga algo específico y no estás capacitado, deja su enseñanza en manos de un adiestrador profesional.

 

Hay adiestramientos variados: de rastreo, de obediencia, de defensa y ataque, y muchos más...

 

Comportamiento con la correa

El perro, atado con la correa, ha de seguir al adiestrador. Se camina, se hacen giros y medias vueltas, caminando, corriendo... El perro siempre debe llevar la cabeza pegada a la rodilla izquierda del adiestrador, y si este se detiene, el perro se sienta sin que se le tenga que decir nada.

 

 

Sentarse estando en movimiento

Mientras se camina, el conductor dá la orden de sentarse, pero no se detiene. El perro ha de sentarse de inmediato y esperar a que vuelvan a por él.

 

 

Combinación de tumbarse y acercarse

Mientras se camina, el conductor le da al perro, sin detenerse, la orden de tumbarse. El perro se ha de tumbar de inmediato mientras que el conductor se aleja. Cuando éste ha avanzado unos 30 pasos, se gira y se detiene. Después llama al perro, y a la orden el perro ha de acudir corriendo y sentarse frente al conductor. A otra orden de ponerse al lado, el perro ha de pasar por detrás del conductor y sentarse a su izquierda.

 

 

Traer un objeto en terreno llano

El perro ha de traer, cuando se le da la orden, un objeto que el conductor ha lanzado. Ha de sentarse frente al conductor y no soltar el objeto hasta que se le dá la orden de soltarlo.

 

 

Avanzar unos pasos y echarse 

El conductor señala con el brazo una dirección y dá la orden de avanzar. El perro ha de caminar él solo en línea recta, hasta que se le ordena echarse.

 

 

Echarse bajo distracción

Después de ordenar al perro echarse el conductor se aleja unos 40 pasos y se queda de espaldas al perro. Otro perro hará algunos de sus ejercicios, y durante este tiempo, el primer perro no ha de moverse hasta que el conductor vuelva a buscarle.