Una vez el cachorro lleva uno o dos días en su nuevo hogar, es conveniente concertar una visita con el veterinario con dos objetivos básicos: el primero es aclarar las dudas que le dueño pueda tener sobre su cachorro y todo lo que le rodea. Y el segundo objetivo es empezar a asimilar toda la información que el profesional dará al nuevo dueño para lograr una mejor calidad de vida para su nuevo compañero. Los puntos básicos de esta información son la dieta (de la que se ha hablado con anterioridad), la desparasitación y la vacunación.

 

 

 

Desparasitación

Dentro de esta denominación deben diferenciarse dos tipos: la interna y la externa. 

 

Desparasitación interna

La desparasitación interna es aquel tratamiento que se administra a los perros a fin de eliminar los parásitos internos que puedan tener, normalmente, en el interior de su tubo digestivo. Si no se ha realizado con anterioridad, ésta será la primera práctica que el veterinario llevará a cabo para repetirla el dueño del perro al cabo de una semana. Luego, de forma regular y durante toda la vida del animal, deberá repetirse este tratamiento de 3 a 4 veces por año a fin de evitar que la presencia de parásitos internos entorpezca el crecimiento en los cachorros. Hay que tener en cuenta que los vermes, como parásitos que son, se alimentan a expensas de lo que su hospedador come y además provocan importantes alteraciones a nivel digestivo, comprometiendo seriamente la salud del cachorro.
Actualmente se dispone de productos altamente efectivos contra todo tipo de parásitos intestinales e incluso algunos de ellos protegen, además, contra parasitosis que afectan a otros niveles del organismo canino (sistema cardiaco, por ejemplo). También son productos que evitan el contagio de parásitos del perro a la especie humana, por lo que a nivel de salud pública, deben ser tenidos muy en cuenta. Es por ello que las recomendaciones que el veterinario da a este respecto, deben ser seguidas lo más estrictamente posible, a parte de por la salud del animal, para la salud de su dueño.

 

Desparasitación externa

El tema de la desparasitación externa es un tema en constante evolución. Cada vez son más y mejores los métodos de lucha existentes contra los parásitos externos (básicamente pulgas y garrapatas y últimamente mosquitos). Por ello nos limitaremos a citar los grupos de preparados existentes en el mercado y será el veterinario el que mejor aconseje sobre el método más eficaz de lucha contra estos molestos huéspedes. Así se dispone de collares antiparasitarios (unos para pulgas y otros para garrapatas), sprays (en aerosol o bien en forma de pulverizadores sin gas), pipetas de aplicación subcutánea, polvos, champús y otras lociones, y finalmente saber que en determinados casos deben combinarse más de un sistema para lograr una efectividad casi total. Finalmente debe remarcarse que algunos de estos productos antiparasitarios no pueden ser utilizados en cachorros de menos de 3 meses.

 

 

 

Vacunaciones

Desde el punto de vista sanitario quizás sea éste el punto más importante de la vida del perro cuando es cachorro, debido a la fragilidad y pobreza del sistema inmunitario o defensivo del cachorro.

Cuando el cachorro nace y mama la primera leche de su madre, ésta le confiere un sistema defensivo muy útil pero, desgraciadamente provisional. La duración media de estas defensas viene a ser de aproximadamente 6 semanas, momento en el cual debe empezarse el calendario de vacunaciones en un cachorro, sea de la raza y del tamaño que sea. A esta edad se administra, normalmente, una dosis bivalente que protege al perro contra el moquillo canino y la parvovirosis.

Al cabo de dos semanas más, cuando el cachorro cuenta con 2 meses, se le administra una primera dosis de vacuna polivalente que, a parte de proteger contra el moquillo y la parvovirosis, lo hace también contra la hepatitis canina, la leptospirosis, las adenovirosis y la tos de las perreras.

Al cabo de 4 semanas debe revacunarse el cachorro con otra dosis de vacuna polivalente y para finalizar esta primovacunación a partir del 4º mes y antes de llegar al 6º, debe ponérsele al cachorro la vacuna antirrábica (obligatoria en algunas comunidades autónomas y necesaria en el resto según recomendaciones recientes de la O.M.S.)

 


Este calendario vacunal puede sufrir modificaciones en función de criterios veterinarios o bien de presencia masiva de alguna de las enfermedades contra las que se protege en zonas determinadas del país. Una vez más, será el profesional el que mejor podrá aconsejar al dueño de la conveniencia de vacunar más de lo considerado standard.

  

 

 

Visitas al veterinario

Por regla general es conveniente visitar al veterinario siempre que el animal no esté en plenitud de facultades y más aún en la edad de cachorro. 

 

Cuando un cachorro llega a su nuevo hogar hay que aprovechar la primera visita al veterinario (al cabo de 2 ó 3 días de la llegada) para "bombardearle" con preguntas que a buen seguro inquietan al dueño "novato". 

Hay unas cuestiones básicas que deben saberse y sobretodo, deben seguirse para intentar resolver, con éxito, problemas que no pocas veces son el inicio de anomalías que con el paso del tiempo pueden llegar a ser insalvables. 

 

Es importante tener claro desde el primer día el lugar donde el animal va a dormir y acostumbrarlo desde el primer día. Aunque lloriquee o ladre, no debe variarse su ubicación y hay que tener en cuenta que tantos cambios le afectan pero en 2 ó 3 noches, el recién llegado se acostumbrará a su nuevo "dormitorio". No es conveniente que duerma en el exterior antes de que esté correctamente vacunado (sobre los 3 meses) así como tampoco conviene que duerma en habitaciones compartiendo cama con su o sus nuevos dueños.


Los paseos por la calle y parques deben olvidarse hasta que le hayan sido administradas todas las vacunas correspondientes al primer año (menos la de la rabia), de tal forma que sería conveniente evitar las salidas antes de los 3 meses. También es importante que no esté en contacto con perros de procedencia desconocida o con perros con la ficha sanitaria no llevada al día. Hay que tener en cuenta que los cachorros no vacunados en su totalidad son muy sensibles a la hora de que un virus penetre en su interior y provoque serios desarreglos, los cuales pueden llevarle, incluso, hasta la muerte.